VERSIÓN EDITADA DE LA ENTREVISTA QUE ME HIZO ALBERTO ÑIQUEN PARA LA MULA:


"Luego de tres años de lavado de cerebro, un joven alcanza la mayoría de edad, tramita su DNI, y lo primero que hace es meterse a una comunidad religiosa. Este tipo de cosas son las que suceden en el Sodalicio, y claro, no me parece lo más idóneo. Porque ese muchacho de dieciocho años no ha vivido absolutamente nada. En todo caso, los movimientos religiosos deberían ser como los jesuitas. Es decir, deberían estudiar una profesión, y si después de haber estudiado y haber vivido la vida quieren ser jesuitas, ya. Es otro concepto. Acá, en el Sodalicio, no es así. Acá te gana la necesidad compulsiva por ganar adeptos desde chiquillos. Y por lo que se desprende de la investigación que hemos hecho Paola Ugaz y yo, está claro que Figari quiere chiquillos, no para formarlos sino para otra cosa. Carne fresca, digamos", dice el periodista Pedro Salinas a LaMula.pe al hacer un balance del primer mes del lanzamiento de su libro Mitad monjes, mitad soldados, en el que muestra la monstruosidad de Luis Fernando Figari, líder y fundador del movimiento religioso Sodalitium Christianae Vitae (SCV) .


¿Cuál ha sido la reacción que menos esperabas luego de la investigación que has presentado?

La reacción que menos esperaba ha sido la de la opinión pública. El rebote en las redes sociales ha sido sumamente positivo. Pensé que algunos sectores iban a tomar el libro como un ataque a la iglesia católica, cosa que el libro no es. A pesar de que siempre hay por ahí un par de marcianos que no ha leído el libro y aun así lanza críticas sin fundamento. Pero a lo que iba. La sana e indignada reacción de la opinión pública ha sido inesperada para mí, porque la sociedad limeña es muy pacata, muy conservadora. Muy de seguirle la cuerda a la iglesia católica, que en el Perú tiene mucha influencia e importancia.   

De Cipriani intuía cuál podía ser su reacción. Hacerse el loco primero, hacer como que el tema no existe, lo cual, dicho sea de paso, fue su reacción inicial. Me ha sorprendido también la reacción de la Conferencia Episcopal, que por primera vez en su historia le enmienda la plana al cardenal. En un comunicado de siete puntos, donde seis no dicen nada, el cuarto sí va de frente a la yugular, dejándolo descolocado a Cipriani. 

Recordemos que El arzobispado de Lima recibió tres denuncias a lo largo del 2011, y que en algún momento las habría despachado a Roma. No sabemos cuándo. No sabemos si fue el mismo 2011, o en el 2012, o el 2013, o el 2014, o ahorita, en el 2015. Sería interesante saber cuál ha sido la fecha exacta. Es decir, el momento en que el arzobispado envía estas tres demandas a Roma. 

Por supuesto que en Roma tampoco ha habido ningún tipo de reacción, salvo la del visitador. Lo que dice la Conferencia Episcopal es que el arzobispado, al tener conocimiento de demandas, donde se denota un crimen, en este caso un crimen sexual, lo que ha debido hacer es llevar la denuncia a las autoridades civiles, porque ese es uno de los protocolos vaticanos para atacar este tipo de lacras. Cosa que no hizo el cardenal.


Pero hay quienes defienden a Cipriani...

El argumento es que el arzobispado y el tribunal eclesiástico no tenían competencia porque Figari es laico y el Sodalicio es una sociedad de derecho pontificio. Sin embargo, el comunicado de la Conferencia Episcopal le dice: Si ocurrió en tu diócesis, la responsabilidad es tuya, y si el tipo es laico pero forma parte de una congregación religiosa, debiste actuar. Entonces, todos los argumentos sostenidos por Cipriani y sus defensores se caen como un castillo de naipes, porque no tienen ningún asidero. Eso es, en buen romance, lo que le ha dicho la Conferencia Episcopal al cardenal. Claro, en términos más diplomáticos y menos confrontacionales, pero lo cierto es que la actual situación de Cipriani me parece que está un tanto complicada. Porque en cuatro años de no hacer nada, y hacerlo además explícito, infieres que: O Cipriani es un incompetente, o es un indolente, o ha hecho caso omiso de tres casos gravísimos. Y tampoco se puede descartar como hipótesis el encubrimiento. O la otra: Estamos ante una suerte de fenómeno similar al que Hannah Arendt llamó la banalidad del mal cuando explicó en su libro sobre el juicio a Eichmann cómo la maquinaria nazi hacía que los burócratas nazis actuaran prácticamente con indiferencia y sin ningún tipo de compasión hacia los judíos que iban matando. O sea, si no hubo encubrimiento, en el mejor de los casos se aplica la teoría de la banalidad del mal.


Lo que se conoció con tu libro ha desestabilizado a la iglesia católica peruana.

No sé si desestabilizado. Aunque algunos definen lo ocurrido como la crisis más grande que ha tenido la iglesia peruana en su historia... 


Hay cosas que no publicaste, sin duda...

Ha habido pederastas sodálites que se han salvado por un pelo. Porque en el último tramo algunos testimonios decidieron declinar y me pidieron que los retirara del libro. Algo de esto ocurrió en el último minuto, y nada, yo he querido respetar la voluntad de las víctimas en todo momento. Ahora, si me preguntas, obviamente ello me dio pena porque el lado oscuro de la institución se hubiera entendido mucho mejor con esos testimonios. El modo de operar de algunos sodálites antiguos, de la cúpula, para abusar sexualmente de menores se habría entendido de mejor manera. Igual, sin esos testimonios uno se lleva una idea clara de cómo funciona cierta facción de la cúpula sodálite para perpetrar sus abusos sexuales, que son una minoría, por cierto.


Pero también habrás recibido testimonios nuevos...

Sí, después de la publicación se ha producido este fenómeno. No solamente ha ocurrido conmigo, sino también han tomado contacto con algunos de los ex sodálites que han salido a hablar a los medios. Hay más casos de otros pederastas sodálites. Algunos nombres no los había escuchado nunca. Hay otros que sí he conocido. En paralelo a ello, y para mi sorpresa, hay sodálites en actividad que han tomado contacto conmigo y que están indignados y enfurecidos por la forma como se ha manejado el caso Figari. 


¿Qué es lo que dicen?

Son sodálites que piensan que a Figari se le debe expulsar. No separarlo, que era la fórmula que propuso Cipriani desde su programa de radio, sino expulsarlo. 


Los sodálites  que piden cambios en la organización no han opinado mal de ti, no han despotricado de tu libro...

Recientemente conversé con un sodálite que no conocía. Le pregunté cuál fue su sensación al terminar la última página del libro. Su respuesta fue: "El efecto fue devastador", porque de un momento a otro el mundo en el cual se estaba moviendo resultó siendo falso. Esta es una persona que en ningún momento ha perdido su fe en dios, que conste, pero sí ha sentido mellada su confianza en la institución. Siente que, en primer lugar, deberían estar las víctimas, cosa que no ha estado ocurriendo al observar la actitud del Sodalicio. Aparentemente, más importante les ha parecido proteger a Figari. Que no hable, que no dé la cara, que no venga a Lima, que no sea entrevistado por un periodista independiente, que no enfrente a la justicia. Ni a la civil ni a la eclesiástica.   

Otro de los cuestionamientos que he escuchado de otros sodálites en actividad ha sido el rol que ha jugado el actual superior general, Sandro Moroni. Sienten que le ha faltado pantalones. Ahora, lo cierto es que ha tenido que hacer de malabarista, porque de alguna manera ha sentido la presión de los sodálites antiguos, que es una facción de mucho peso dentro de la institución, y por otra parte ha sentido la presión de otro sector importante del Sodalicio que le ha pedido, a través de cartas y correos, la expulsión del fundador.

Hay otro miembro del Sodalicio, un adherente que se llama Manuel Rodríguez, quien tiene un blog que se llama 'Roncuaz', en el que acaba de publicar una carta abierta a Luis Fernando Figari. Al leerla te das cuenta de que en el Sodalicio asumen que lo que se dice en el libro es verosímil. El propio Sodalicio lo ha dicho así en uno de sus comunicados.


Las respuestas sodálites fueron cambiando en cada comunicado...

Lo que pasa es que el primer comunicado fue bien cabrón, para ser precisos respecto de lo que ocurrió. ¿Qué pasó? Que dentro de la institución hay un sacerdote que se llama Jean Pierre Teullet, quien en los últimos tiempos ha tenido en sus manos también una serie de denuncias y demandas contra Figari, por diferentes temas. Algunas de ellas por incidentes de connotación sexual, pero ojo, no era el único rubro, digamos. Cuando el Sodalicio sale con su primer comunicado, vago y diletante, Teullet pone el grito en el cielo y le escribe inmediatamente una carta al vicario Fernando Vidal, quien firma el comunicado. A él lo encara y le hace ver que lo que dice en el comunicado no es exacto. Y se lo pone por escrito. Y le dice que si no rectificaba, filtraba su carta a la prensa. Ojo que Teullet es un cura rebelde, pero es de los que cree también que los pecados y los trapos sucios se limpian en casa y no se ventilan, pues el escándalo es algo que la iglesia debe evitar. No obstante, cómo habrá sido su indignación que en esta ocasión sí estaba dispuesto a actuar distinto. Así las cosas, en el Sodalicio se vieron obligados, forzados, a sacar un segundo comunicado que es mucho más decente. No perfecto, pero es mucho más decente, donde aceptan la verosimilitud de los testimonios. Dicho sea de paso, la carta igual trascendió a los medios, y me consta que no fue Teullet el que la filtró, sino otros curas sodálites rebeldes. 


La investigación consigna treinta testimonios de exsodálites de diferentes épocas, que van desde la época fundacional hasta los tiempos más recientes... 

La constante en los testimonios es el abuso de poder. Porque el abuso de poder es una cosa de todos los días en el Sodalicio, y del abuso de poder se pasa al maltrato psicológico, y de ahí al maltrato físico, y en algunos casos extremos, al abuso sexual. Eso es lo que ha ocurrido en instituciones cerradas como estas. Ocurrió lo mismo con los Legionarios de Cristo. Ocurrió en menor escala en la parroquia El Bosque del cura chileno Fernando Karadima. Pero lo de Luis Fernando Figari no es poca cosa. Figari es el Marcial Maciel peruano. En términos de importancia, Maciel, el fundador de los legionarios de Cristo en México, es el mayor monstruo que ha parido la Iglesia Católica en los últimos siglos...


Pero Figari no se salva...

Figari ha ocupado el segundo lugar. Porque si bien el caso Karadima se destapó meses antes que el de Figari (lo de Karadima se destapa en el 2010, y en febrero del 2011 se destapa lo de Doig, y también lo de Figari a través de la prensa: en Diario 16 , en Caretas, en La República y en La Mula). Pero claro, Karadima era un cura de parroquia. El Sodalicio es una organización con muchísimos militantes, que tiene presencia en los cinco continentes, que se ha consolidado en países como Ecuador, Chile, Colombia, Argentina. Están en Estados Unidos en Denver, en el Estado de Colorado. Están en Costa Rica, en Brasil. Es una organización, además, que tiene mucho dinero. Con inversiones en diferentes rubros: cementerios, colegios, universidades, institutos superiores, proyectos de desarrollo inmobiliario, y cosas por el estilo. 

La cosa es que, si cae Figari ya se ha visto que muchos de los testaferros de las diferentes empresas que maneja el Sodalicio son gente muy vinculada a él, que es algo que en el Sodalicio, en el marco de la investigación, me dieron a entender que no era así. Que si Luis Fernando quería ir a la esquina a comprarse una Coca-Cola, tenía que pedirle plata a ellos, me dijeron. Parece que eso no es así.


Entonces, ¿Figari tiene a la cúpula en sus manos?

Si cae Figari, ya hemos visto que no solo la plata está comprometida, sino que muchos de los personajes notables del Sodalicio también caerían por encubrimiento. Porque a mí me consta que por lo menos en una de las demandas presentadas ante el Tribunal Eclesiástico, una de las víctimas señala a Jaime Baertl como alguien que en un año determinado recibe una denuncia de abuso sexual perpetrado por Figari, y Baertl hace caso omiso y ningunea la denuncia. Esa misma persona luego acude a Emilio Garreaud, y ocurre exactamente lo mismo. Luego recurre a Eduardo Regal, y no pasa absolutamente nada. Estos nombres que estoy mencionando son parte de los sodálites antiguos. O de los que están en el Olimpo, digamos. Entonces, si cae Figari, lo lógico es que caigan ellos también. 


¿Qué secretos de los miembros de la cúpula conoce Figari?

Yo he estado con ellos en los ochenta, pero después de mi paso por el Sodalicio aparentemente se hizo costumbre que cada sodálite hiciera una autobiografía. Que describieran su historia personal, las características de su familia, cuáles eran sus complejos y sus defectos y cosas por el estilo. Esas fichas luego iban siendo rellenadas o complementadas por el director espiritual o el superior de la comunidad, y estas eran siempre revisadas por Figari. Digamos que el Sodalicio era una especie de Stasi o de KGB en chiquito. Figari tenía un file de cada uno de los sodálites de todo el mundo. Por eso, imagino, que después se masificó la leyenda de que él tenía el poder de leer la mente de la gente con la mirada, y que sabía cuáles eran tus problemas personales. Le llamaban diácrasis al supuesto don y después le pusieron el nombre de cardiognosis. Pero claro, Figari no tenía ningún don. Él tenía la información a la mano. Sé de casos de gente que ha hecho más de cinco biografías, porque a veces pedían a los sodálites cosas muy específicas. "Tu vida sexual, ¿cómo ha sido? ¿Eres virgen? ¿Te gusta masturbarte? ¿Cada cuánto tiempo lo haces? ¿En qué piensas cuando te masturbas?" Unos requerimientos bien sórdidos y morbosos, ¿no? Pero ello te lo puede confirmar cualquier sodálite que ha estado a partir de los noventa. 

Si alguien conoce la vida de todos en el Sodalitium, ese es Figari. Más todavía las de los que han sido su entorno más cercano: Alfredo Garland, José Antonio Eguren, José Ambrozic, Jaime Baertl. Ahora, si me preguntas, creo que si cae Figari, el primero en seguirlo debería ser Jaime Baertl.


No basta la expulsión...

La situación de la institución es muy delicada. Por eso yo le decía a Moroni que el tema no acaba con la expulsión de Figari. Empieza con la expulsión de Figari, sí, pero tienen que expulsar o tomar medidas disciplinarias radicales contra aquellos que lo han encubierto y han hecho que esta tapadera dure cuarenta y pico de años. Y luego tiene que refundar, pese a que el visitador Pablo Urcey, el obispo de Chota, ha dicho que una de las cosas que va a tratar de hacer es conservar el carisma de la institución... 


¿Pero de qué carisma habla?

Me llama la atención que un obispo diga una cosa así. Porque, vamos, yo con menos conocimientos de teología, entiendo que el carisma es el espíritu o el talante que le ha insuflado el fundador a la institución. Y Urcey está diciendo que va a tratar de que el Sodalicio conserve el carisma de un pederasta. Alucinante. Porque estamos hablando de una institución que está contaminada e infectada con todos los vicios, taras y defectos que el propio Figari le ha impregnado a la institución, la cual ha sido creada a su imagen y semejanza. Lo estamos viendo claramente. El mal y la perversión arranca con Figari, sigue con Doig, y Doig a su vez con pupilos de él, y los pupilos de Doig y de Figari abusan de otros, y actualmente no sabemos cuántos más están involucrados. Pues aparentemente hay más sodálites pederastas. 

En consecuencia, estamos hablando de una institución que tiene que ser rehecha, reconstruida totalmente. Hay gente que piensa que hay que disolverla y que a todos los sacerdotes hay que dejarlos incardinarse en otras diócesis o moverse a algún movimiento religioso afín a lo que piensen. Algunos hablan de purificación, de hacer algunos ajustes, porque no todo es malo en el Sodalicio, y eso es verdad. Es algo que yo mismo he sostenido. Pues estoy convencido de que la mayoría de gente que está en el Sodalicio es gente buena. El corrupto es Luis Fernando Figari y sus encubridores forman parte de la corrupción y de la podredumbre. Creo que la gente que ha estado en su entorno también está contaminada. La gente que ha estado bajo su tutela ha sido dañada.


Del libro se ha hablado mucho de las violaciones sexuales, pero hay mucho más...

Una de las cosas que se ha destacado de esta publicación es el tema de los abusos sexuales, sí, pero apenas son cinco. Son la minoría de los treinta testimonios. Eso sí, incidentes raros, ambiguos, que tienen connotaciones sexuales, se dan en prácticamente todos los casos. Porque hay una especie de testeo, de prueba, para ver quiénes caen en la trampa. Algunos caen, lamentablemente, pero no todos. Lo que está claro es que todos señalan que hay daño psicológico, maltrato psicológico, coerción psicológica, manipulación, lavado de cerebro, formateo, vulneración de derechos básicos, sometimiento de la libertad y de la voluntad, problemas para reinsertarse en el mundo real, etcétera. 


El culto a la obediencia....

El culto a la obediencia se apuntala desde adentro. Y el formateo es excesivamente nítido y nocivo. Se le nota al propio Sandro Moroni, y es algo que se lo hice notar en una conversación que sostuvimos. Él entró conmigo al Sodalicio y ha sido uno de mis mejores amigos dentro de la institución. Cuando he hablado con él, he sentido por momentos al Sandro de los viejos tiempos, pero cuando he escuchado varios testimonios a lo largo de la investigación, y posteriormente a la misma, he hablado con otros ex sodálites que se me han acercado, Sandro también fue malogrado. Él y otros sodálites, como Enrique Elías, por ejemplo, quien es el procurador del Sodalicio en Roma, se volvieron sumamente violentos. De pegarle a la gente, de agarrarlos a golpes, a patadas, de maltratar físicamente y torturar a sus subalternos. De meterles puñetes en la cara. Al final, el Sodalicio hace eso. Te educa en la violencia. Y al educarte en la violencia, terminas siendo un tipo violento. Mira el perfil del director de ACI Prensa, Alejandro Bermúdez. No le puedes decir ni una sola crítica -y subrayo, ninguna- porque inmediatamente te llama descerebrado, imbécil, mononeuronal, y qué sé yo. Y no tiene ninguna empatía hacia las víctimas, como si les importara un carajo. Ese es un rasgo aparentemente común en este tipo de organizaciones católicas conservadoras, porque vemos que en el Opus Dei también existe eso. Cipriani y el padre Manuel Tamayo Pinto-Bazurco son dos ejemplos de ello. 


No obstante el escándalo y la indignación, parece que Figari no será llamado por la justicia peruana...

Este es un tema que debería ponerse en la mesa para un debate. La figura de la prescripción no debería aplicarse en los casos de abusos sexuales. Lo hemos visto con los legionarios de Cristo, en los casos de las víctimas de Karadima, y en el caso de las víctimas de Figari. Los abusados sexuales hablan sobre el evento que los traumatizó después de veinte, treinta o cuarenta años.   

Además, las víctimas no han demandado a Figari en el ámbito penal o en el ámbito civil. Lo han hecho a través de la iglesia porque quieren que la iglesia sea la que lo sancione, rigurosamente. Figari vive una vida de recogimiento, oración y penitencia, protegido por sus sodálites Gonzalo Len, Ignacio Blanco y Kenneth Pierce. El tipo no está en prisión. No la está pasando mal. Puedo apostar que sigue viviendo como un rey. 


Tras este libro hay una oportunidad para los sodálites de refundarse. ¿Qué otras oportunidades tenemos como sociedad con todo esto que hemos conocido?

Como sociedad este es un llamado de atención a los padres de familia que entregan la educación de sus hijos a ojos cerrados a gente que le inspira cierta confianza, pero que no conoce a cabalidad. 


¿Qué satisfacción te deja esta investigación?

Creo que con Paola hemos logrado hacer que las vendas en los ojos que tenían muchos, cayeran. Ese objetivo se logró, además, casi inmediatamente. Muchos sodálites estaban esperando, creo, una suerte de panfleto, de pasquín o de libelo lleno de epítetos y adjetivos calificativos, pese a que le advertí a Sandro que no iba a ser así, que lo que estábamos haciendo era una investigación periodística en toda regla. Nos ha costado cuatro años y medio de trabajo. 


¿Qué va a pasar ahora? 

No lo sé exactamente. Pero te puedo vaticinar, por ejemplo, que Jean Pierre Teullet, el cura rebelde en esta historia, no llega al 2016 dentro del Sodalicio. Se va a ir de todas maneras. Él debe ser una de las personas que más ha visto la basura y al monstruo por dentro, escuchando a los Bermúdez y a los Tokomura que, pese a los testimonios irrefutables, siguen protegiendo a Figari. O compadeciéndose de él, que para mí es casi lo mismo. Yo me imagino que alguien que ve eso y escucha apologías irracionales y es una persona bien intencionada, va a tener el buen juicio de decir "aquí no encajo, chau". 

El libro está cumpliendo una función catártica y ha sido como un terremoto de ocho grados en la escala de Richter a nivel eclesial. En el Sodalicio se debe haber sentido como un sismo de diez grados en la misma escala. La gente ha tomado conciencia que uno no puede confiar en la iglesia católica plenamente, y eso me parece sano. Ojalá que el Sodalicio se refunde, porque ahí, te repito, hay gente buena y de primera. Eso sí. Creo que le tienen que cambiar hasta el nombre a la organización. Y crear un nuevo carisma, más colectivo y comunitario, y no a partir de lo que existe. Porque en lo que existe, en todo lo que hay, está la halitosis de Figari o la mano de German Doig. Y eso deben cambiarlo, porque debe ser bien feo pertenecer a una organización que se rige bajo los principios de dos pederastas, ¿no?


¿Los jóvenes sodálites se te han acercado?

Hay gente del Sodalitium que quiere conversar conmigo, y ya lo están haciendo. Lo mismo que otros exsodálites que no conocía. Pero claro. Como siempre me han visto como el traidor, el enemigo, o la bestia negra del Sodalicio, sé que el prejuicio es muy poderoso. A varios sodálites les han hecho creer que a mí me ganó el lado oscuro, que el demonio me sedujo y me usa como instrumento para destruirlos. Y de verdad se la creen. Muchos de ellos están convencidos de que el diablo actúa a través de mí. En serio. Por eso mi nickname inicial cuando empezamos esta investigación fue "Hellboy". 


(Fotos: Raúl García) 


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